Cuando los ingenieros diseñan fungicidas, deben ajustar parámetros específicos para garantizar que el fungicida mate eficazmente un hongo patógeno cuando se pulverice sobre los cultivos. Los fungicidas son productos químicos diseñados para prevenir enfermedades causadas por hongos en las plantas. Para los ingenieros, comprender la química detrás de los fungicidas es necesario para poder diseñar un producto que pueda utilizarse de forma segura y que funcione eficientemente cuando se aplique en las plantas de la granja.
Los fungicidas triazólicos actúan sobre las células del hongo que causan la enfermedad en las plantas. Inhiben el crecimiento y propagación de los hongos, y protegen los cultivos de daños. Los ingenieros deben conocer la mezcla adecuada de productos químicos en los fungicidas para que estos sean lo suficientemente fuertes como para matar los hongos, pero sin dañar las plantas ni el medio ambiente.
Los cultivos diversos pueden requerir fungicidas variados para mantenerlos libres de enfermedades. Cuando no está disponible un biopesticida, los ingenieros deben considerar el hongo individual más común y seleccionar un fungicida que esté dirigido a ese hongo en particular. Por ejemplo, lo que funciona bien como fungicida en tomates puede no funcionar así en fresas. Los ingenieros pueden ayudar a los agricultores en esta tarea seleccionando el fungicida adecuado para cultivos específicos, asegurando así que sus plantas estén sanas y fuertes.
El momento adecuado para aplicar los fungicidas también es fundamental para su efectividad. Los hongos pueden propagarse rápidamente, por lo que es fundamental rociar un fungicida foliar mucho antes de que una enfermedad comience a desarrollarse en los cultivos. El desafío para los ingenieros es desarrollar fungicidas que ofrezcan protección a largo plazo, para reducir la cantidad de aplicaciones necesarias. Con el uso adecuado de fungicidas, los agricultores pueden prevenir enfermedades y contribuir a proteger sus cultivos durante toda la temporada.
El almacenamiento y manejo de fungicidas debe realizarse correctamente para evitar que pierdan su efectividad y causen daño al medio ambiente. Los ingenieros deben diseñar algún tipo de envase que mantenga los fungicidas protegidos de la luz solar y la humedad, las cuales podrían degradarlos. Además, es necesario que estén correctamente etiquetados, para que los agricultores sepan cómo usar el fungicida de manera correcta y segura. Mediante un adecuado almacenamiento y manejo de los fungicidas, los ingenieros pueden ayudar a proteger tanto los cultivos como el medio ambiente.
Se deben realizar pruebas estrictas a los fungicidas que se aplicarán en los cultivos. Los ingenieros analizan el fungicida y determinan qué tan bien puede inhibir el hongo y proteger las plantas de enfermedades. También evalúan el fungicida para asegurarse de que no dañe organismos como insectos beneficiosos o animales en el entorno. Los ingenieros pueden desarrollar pruebas de eficacia y seguridad ambiental para fungicidas, y luego fabricar un producto que sea efectivo y no perjudicial para el medio ambiente.